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Reemplazan químicos para matar plagas por extracto de ajo y rocoto
Camposol viene utilizando insumos naturales que le ha significado un ahorro de 50%. Además, disminuye el índice de contaminación del medio ambiente. Desde tiempos muy remotos está registrado el uso de insumos naturales para combatir las enfermedades que atacan a las plantas. El ajo, en ese sentido, era un producto que se utilizaba mucho por aquellos que vivían de la agricultura.
Pasaron los años y con la modernidad y los avances tecnológicos también llegaron los químicos, aquellos componentes que hoy en día vienen siendo cuestionados por el alto grado de contaminación que generan en el medio ambiente. La gente que cultivaba decidió optar por esta mercadería ya sea por premura o por desconocimiento. Sin embargo, ahora existen muchas empresas que han retomado métodos tradicionales utilizando el ajo y el rocoto y no precisamente para cocinar, sino, para combatir las plagas que tanto dañan la cosecha.
En los últimos años, la empresa agroexportadora Camposol inició, al igual que muchas de los consorcios que participan en el Proyecto Especial Chavimochic, un trabajo consciente respecto a las consecuencias que trae consigo el uso indiscriminado de químicos para la salud del planeta.
La jefa de Control Biológico y Biodiversidad de dicha compañía, Lissette Graterol, sostuvo que era necesario disminuir el uso de plaguicidas y reemplazarlos por productos alternativos. Así, tras varios intentos en el que incluso se utilizaron cebollas, y luego de ejecutar algunas pruebas, terminaron eligiendo el ajo y el rocoto.
El ajo como fungicida y el rocoto como repelente sirvieron como una dupla demoledora contra el mal que suele atacar a las plantaciones de espárragos en Chavimochic, la Prodiplosis. Las primeras semanas se le aplica en 4 o 5 oportunidades el extracto de los productos mencionados, obteniéndose, revela la experta, resultados satisfactorios para la empresa. En la parte económica, por ejemplo, se redujo hasta en un 50% los costos de Camposol por campaña, ya que antes gastaban cada día que regaban US$ 14 por hectárea y ahora solo US$ 7. Si se considera que son 2.700 hectáreas las que posea la compañía, y que son dos campañas por año, el ahorro anual bordea los US$ 160.000.
"Nos fue bien con estos extractos. Con el ajo logramos combatir las plagas y matar ácaros. Con el rocoto se pudo repeler a los insectos gracias al potente, de modo que ya no podían depositar sus huevos en el campo. El objetivo de nosotros siempre fue reemplazar los pesticidas y poco a poco lo estamos logrando", dijo.
Precisó, al respecto, que en el año 2005 utilizan 70% de insumos químicos y que ahora solo 40%. Pese a la reducción, aún esperan disminuir mucho más ese porcentaje, de manera que en los próximos años se trabaje masivamente con extractos naturales. "Los beneficios van más allá de los económicos, considerando que con estas aplicaciones estamos afectando menos al medio ambiente. Mucho menos", sostuvo.
SEPA MÁS
-Los productores de ajo del valle de Chao están aprovechando la iniciativa de Camposol y vienen cosechando mayor cantidad de este producto e, incluso, están viendo la posibilidad de empezar a sembrar rocoto.
-En el departamento de Control Biológico y Biodiversidad de la mencionada empresa se vienen realizando experimentos para poder atacar las enfermedades que afectan a otras cosechas, en especial, a la del palto.
-Próximamente, se iniciará la construcción de una planta que permita conservar el extracto que ahora se utiliza una vez obtenido.
-El uso del ajo y el rocoto se hace por las noches, ya que la plaga suele atacar en ese horario. Tiene una duración de 12 horas por el tema del olor. Eso es para combatir la prodiplosis, principalmente, pero también para ver otras plagas como las larvas de lepidócteros o la mosca blanca.